Justina Fuentes
- Rojo líquido
26 de septiembre a 26 de octubre 2008
Para esta exposición la oaxaqueña Justina Fuentes brindó un homenaje a su padre, Samuel Fuentes, fundidor de campanas, presentando una instalación artística, misma que partió de la Plaza de la Danza y que estuvo compuesta por más de 20 mil leños pintados en color rojo colocados en el piso, de la sala Rodolfo Nieto, para recordar que antes de la fundición, había que recolectar leña, secarla y por último quemarla; la instalación se complementó de instrumentos de trabajo, propios del oficio de fundidor. En la Sala Rufino Tamayo se observó parte de la obra al óleo que descifran su personalidad, emociones, sentimientos y pensamientos.
Esta exposición se realiza en memoria de Samuel Fuentes Reyes, padre de la artista Justina Fuentes.
Cuando era niño –decía– , un día mi hermano mayor y mi padre se despidieron de mi madre y de mí. Dijeron que tenían que cumplir como mexicanos y se fueron a la revolución, fue la última vez que los vi.
En los años treinta, Samuel Fuentes inició su carrera como maestro rural, pero como fundidor de campanas se formó desde niño, con su padrastro Andrés Espejo.
Rojo líquido no es una exposición didáctica, es una aproximación a los recuerdos infantiles de Justina Fuentes: en cualquier lugar existe un camino que enrojece por las tardes, ahí se oyen cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya aparte del metal, confuso.


